sábado, 21 de marzo de 2015

La explosión de la microfinanciación en España

Muchos de estos micropréstamos se hacen por Internet
Luego de la crisis del 2009, que aún soporta España y de la que posiblemente ya se esté saliendo, ocurrió un hecho particular en la economía del cual quiero hablar hoy: el boom de los minicréditos o micropréstamos, préstamos personales y préstamos rápidos.

Con la perdida de la confianza y el aumento del riesgo de impago de los diferentes actores de la economía, en especial las personas con trabajos precarios, desempleados o con bajos ingresos, condiciones que dificultan el acceso a préstamos de la banca tradicional, se creó un caldo de cultivo que dio ingreso a muchas compañías que ofrecen pequeños créditos con altos tipos de interés (en caso de impago) y que ofrecen dinero rápido con bajos requerimientos de papeleo y poca demostración solvencia. Lo primero que quiero mencionar es que es normal que esto ocurra y se rige por las características de oferta y demanda: si nadie te presta dinero a bajo interés por tu perfil de riesgo elevado, siempre va a existir alguien que te suministre el recurso cobrando una prima de riesgo mayor, es decir, asumiendo dicho riesgo con mayores tipos de interés (en este caso un honorario del cual hablaremos más adelante). La sabia frase financiera reza lo siguiente: "No risk no win" y este es el juego al que se someten los prestamistas y prestatarios de este tipo de créditos.

Lo segundo, es que este tipo de negocio está bastante organizado en España: las empresas del sector de micropréstamos, entre las que podemos mencionar a Vivus, Dispon, Wonga, Kredito24, Creditplus, Contante y Préstamo10 están inscritas en la Asociación Española de Micropréstamos (Aemip), grupo creado a finales de 2013 y pretende favorecer su protección y la de sus clientes. También se han creado ya las famosas webs agrupadoras como ésta, que sirven como generadoras de tráfico de Internet para todas las empresas del sector.

¿Cómo funciona este modelo de negocio? Lo explico rápidamente a continuación: En España los tipos de interés se rigen por la Ley Azcárate de 1908, la cual considera como usura cualquier tipo de interés que sea muy superior al normal del dinero, aunque no establece una valor fijo (¿what?). En las empresas de microcrédito un retraso en la devolución, supone un aumento de los intereses. Si el cliente del crédito hace honor a su deuda cumpliendo los plazos, el coste que deberá asumir será únicamente el de un honorario fijado. Las siguientes tablas muestran algunas de las cifras importantes del modelo de negocio (fuente: Alicia Agüero Ortiz, Centro de Estudios de Consumo, Universidad de Castilla-La Mancha):