martes, 19 de febrero de 2013

IMPAGO DE LA DEUDA EXTERNA SE DESCARTA, PERO ¿Y LA DEUDA INTERNA?


Dentro de las prioridades de cualquier gobierno debe estar mantener la solvencia del país. Y en ello juega un papel preponderante el pago de la deuda externa, la disminución del riesgo país y el juego de la reducción del déficit para dar confianza a los inversionistas externos, reduciendo al mismo tiempo los intereses que se deben pagar (menor riesgo, menor interés). Sin embargo nos enfrentamos al siguiente dilema: ¿pagar las deudas a los acreedores extranjeros, pero impagar la deuda interna de las comunidades autónomas con las pymes del país? En este caso nos enfrentamos a un problema mayor y que tiene un efecto de bola de nieve. 

Impagar (o retrasar el pago) las facturas pendientes vuelve vulnerables a las pymes, que a su vez disminuyen su perfil crediticio y reducen su posibilidad de acceder a créditos con entidades bancarias. ¿Sin liquidez qué hay que hacer para sobrevivir? El ejemplo lo ha dado el gobierno: recortar. ¿Y por dónde recorta una pyme? Simplemente recortando empleo, y cuando no se puede recortar más: cerrando.

La solución a problemas complejos, cómo el que enfrenta España en este momento, es muchas veces más fácil de lo que se piensa. Darle liquidez al sistema social, fomentar el empleo y aupar la economía se puede lograr de una forma más rápida de lo que se cree. ¿Cómo? Empezando por pagar rápidamente las facturas pendientes, que acumulan más de 4.500 millones de euros y reduciendo cada vez más los tiempos promedios de pago hasta llevarlos a un tiempo razonable, por ejemplo un mes. 

Vuelvo y repito: cuando un problema es complejo, la solución es más sencilla de los que nos imaginamos. Para la muestra los invito a que lean el siguiente artículo: A veces solución es mas simple lo nos imaginamos.