miércoles, 21 de noviembre de 2012

¿PUEDE UNA AGENCIA DE CALIFICACIÓN DE RIESGO SER INDEPENDIENTE?

Después de la rebaja de la calificación sufrida por Francia, y de los diferentes problemas legales que están enfrentando las agencias de calificación de riesgo (S&P multada en Australia), vale la pena preguntarse: ¿Cómo cambiaría el riesgo de crédito de empresas y países si una agencia fuese verdaderamente independiente? Ya sabemos que las agencias de calificación entregan mejores notas a sus clientes asiduos. Por lo tanto su imparcialidad no está demostrada y queda en tela de juicio la ética y la moral de sus decisiones.

Y la persona que considere que este asunto no le toca, se equivoca: La prima de riesgo de su país está altamente influenciada por la calificación de los bonos que emite. Por lo tanto notas bajas implican mayores intereses demandados sobre la deuda, pues a mayor riesgo mayor cobertura. Y recordemos que los intereses y la deuda se pagan con los impuestos del pueblo. Por lo tanto se comienzan a escuchar voces internacionales que claman por agencias de calificación imparciales, o por lo menos con regulación internacional. Me inclino más por esta última opción porque también sabemos todos que nadie puede ser 100% imparcial, máxime cuando la calificación de países y productos financieros es un negocio que se cobra muy caro y que ofrece altas rentabilidades.

Alternativas futuras: eliminar el ánimo de lucro y dar credibilidad a las nuevas agencias

El mayor problema al que nos enfrentamos ahora es a dar credibilidad a nuevas agencias de evaluación del riesgo. La creación, regulación, puesta en marcha y mantenimiento de las mismas no supone un problema, pues las tecnologías y el know how para realizar las evaluaciones son de conocimiento general. Reafirmando esta idea es importante puntualizar que ya existen muchas agencias de calificación de riesgo en otros países (fuera de las tres grandes: Moody’s, Fitch y S&P), así como iniciativas lideradas por ONG’s y redes de colaboración en Internet. Se destacan dentro de éstas Wikirating y la iniciativa INCRA, "International Non-Profit Credit Rating Agency" de la Fundación Bertelsmann.

¿Se imaginan a un gran banco o fondo financiero confiando en las calificaciones de alguna de estas nuevas agencias? El comportamiento de oligopolio que existe en el mercado de calificaciones da evidencias de grandes barreras para la entrada. Los mercados financieros son de emisión y compra: la empresa que está emitiendo hoy puede estar comprando al mismo tiempo bonos y viceversa. ¿Y quién califica los bonos que está emitiendo? Ya lo sabemos, las mismas empresas de siempre. Por lo tanto el círculo vicioso de buenas calificaciones a las empresas que más les contraten favorece a las empresas y a las firmas solo se podrá romper cuando muchos países se pongan de acuerdo en temas regulatorios para estas trasnacionales.

El problema ahora es encontrar quién lleve el mensaje a la ONU o G20 sin temer a represarías de calificación contra su país en caso de que fracase la iniciativa.