sábado, 18 de abril de 2015

Las empresas que no están hoy en Internet no existen

¿Recuerdas cuando buscábamos algún producto o servicio en las Páginas Amarillas?¿Tuviste organizador de tarjetas de visita, donde ordenabas todos tus contactos comerciales? Posiblemente, para muchos de nosotros, que sobrepasamos los 30 años, esto sea un vago recuerdo. Para otros, los más jóvenes, simplemente fue una realidad que no vivieron y que, por lo tanto, desconocen.

En aquel entonces, donde pululaban los oficios en persona propia, existían zapateros, carpinteros, dentistas, veterinarios, pintores y otros especialistas que llegaban a sus clientes a través de las Páginas Amarillas o haciendo visitas y dejando su tarjeta. No importaba el tamaño, ni la apariencia de su negocio unipersonal ya que nadie verificaba ni tenía en cuenta este atributo (y además no había forma de hacerlo de manera rápida y sencilla). Tiempos románticos...

"En el principio todo era oscuridad, no existía la materia, todo estaba inmerso en la nada. Una nada pacífica y tranquilizadora, una nada que lo era todo… todos éramos uno..." hasta que llegó Internet. Hoy el 61% de las personas que conocen un nuevo negocio llegan a él a través de un buscador de Internet. Cualquier producto o servicio se vende en la "gran red" y todos los que allí están no compiten con el tamaño de sus instalaciones físicas, o con los avisos más grandes en las calles. Simplemente compiten mostrando su profesionalidad con un sitio web, logrando una buena posición en Google, utilizando las redes sociales y pagando por publicidad digital. 

Pero muchos se dieron cuenta que no era suficiente tener solo un sitio web. Entendieron que debería tener un aspecto profesional si querían ser tomados en serio. Debido a que muchos clientes potenciales buscan información en línea antes de hacer una compra en una tienda física, sus webs son la primera y única oportunidad para crear una buena impresión.

Y aquí es donde viene la cuña comercial: hace dos años comencé un proyecto con dos socios y estamos ayudando con mucho éxito a personas y pymes a llegar a más clientes, creando imagen de marca y posicionamiento en Internet con sitios web profesionales y que se ven bien en el PC, celular o tablet. Los invito a visitar nuestro sitio www.btodigital.com, donde también ofrecemos el desarrollo de tiendas online y estrategias de marketing digital, que le permitirán llegar a las personas que están buscando su producto o servicio de manera coste-efectiva.

Las otrora "populares" Páginas Amarillas.


jueves, 26 de marzo de 2015

Armando de Jesús, el hombre de las tres vidas

Confesiones de un reciclador

Fecha y hora:
21 de diciembre de 2010, de 8:40 p.m. a 9:20 p.m.

Ruta en la que conversamos:
Desde la puerta sur del Palacio de Exposiciones de Medellín, hasta un poco después del puente de la 33, en el barrio Conquistadores.

Su historia:
Armando de Jesús tiene 52 años y desde que se conoce ha trabajado en el campo. No entiende cómo salió huyendo de su pueblo, ni quiere recordarlo. Santa Bárbara, Antioquia, fue su última morada decente de la cual salió huyendo hace 13 años para evadirse de los paramilitares. No entiende por qué una guerra inútil lo trajo a Medellín con su mujer y sus dos hijos. No lo entenderá nunca jamás, porque la guerra no tiene explicación.

Como muchos que deambulan en la oscuridad, él es arrendatario de una pequeña habitación en Niquitao, la cual paga día a día para poder compartir en dos camas su espacio de descanso con tres personas más. Su oficio es maratónico, pero su competencia no tiene ganadores: camina más de 15 kilómetros al día para recoger 15 mil pesos, necesarios para sobrevivir en la ciudad. ¿Qué acumula? Lo que para muchos es basura, para él es oro. El reciclaje, y los dos día a la semana que su esposa trabaja limpiando hogares de gente pudiente, le permiten obtener algunos pesos para pagar lo básico en su núcleo familiar.

La insistencia ha permitido que su hija de 16 años, pueda asistir al colegio. No ha sido fácil, porque su ejemplo no da para más, pero se siente orgulloso de que la “niña” de la casa, como él la llama, vaya en segundo de bachillerato. Su hijo va por mal camino. Los “combos” del barrio le han impedido llevar a cabo sus sueños y así lo menciona Armando: “si no les guardás (sic) el fierro a los duros del barrio, si no hacés (sic) vueltas pa' ellos: estás frito”.

Desea que algún día Dios le de la fuerza para volver al campo, porque lo que mejor hace es cultivar la tierra: “desde un palo de guama hasta hileras de café, mover la tierra, sembrar maíz y tener gallinas”, pero sabe que ahora todo tiene dueño y para conseguir un pedacito de terruño es necesario irse para Los Llanos o para la selva.

Sus depresiones lo han llevado a querer no existir. Tres intentos de suicidio, que incluyen salto al vació con daño vertebral y posterior cirugía, cortada de arterías en la mano e ingestión múltiple de medicamentos lo han llevado al borde del abismo… o del cielo, porque acá está pagando el infierno. Sin embargo algo en su interior le dice que encontrarse con personas que lo quieran ayudar y que escuchen su historia, son mensajes de Dios para que no claudique en su afán de encontrar su felicidad.